Maratón de México, D.F.

“We all have dreams. In order to make dreams come into reality, it takes an awful lot of determination, dedication, self-discipline and effort.”

JESSE OWENS

 

 

 

Mi segunda vez…

 

Esta gran aventura comenzó cerca del paque del Llano, frente al restaurante “La Palapa”, cuyo propietario Rodolfo, tuvo a bien organizar el viaje a la Cd. De México, a correr el 26 Maratón, Llegamos allí como a las 11 de la Noche, con las maletas llenas de metas y sueños…

 

Salimos a eso de las 11:40 hacia el DF, a cumplir cada quien con la meta que nos habíamos trazado, atrás quedaron semanas de entrenamiento duro en pista, domingos de hacer distancia y mojarnos con la lluvia de los bosques de Cuajimoloyas y la Cumbre, de acumular kilómetros y tratar de reducir peso; de reirnos y compartir esta locura, todo con tal de llegar al día domingo al 100%.

 

En fin, llegamos a México a eso de las 7:00 AM y después de un rato de discusión con el conductor con respecto a entrar o no al centro, nos desplazamos hacia lo que sería nuestro hotel, uno llamado “Canadá”, sobre cinco de mayo, a escasos metros del ombligo de México.

 

El desayuno no fue lo mejor ese día, ya que nuestro hospedaje incluía algo parecido, aunque creo que llegamos tarde al restaurante, por que no todos alcanzamos. De allí un pequeño descanso, ver un rato los miles de resúmenes de las olimpiadas que los canales de TV nos regalaban a discreción, Posteriormente nos trasladamos al World Trade Center, a recoger los accesorios de la competencia. Allí llegamos a eso de las 11:00 AM, después de recoger número, chip, playera y souvenirs de los patrocinadores, nos dedicamos a recorrer la miniexpo que allí se encontraba, casi todos nos hicimos las pruebas de Adidas, a fin de conocer nuestro estado físico, afortunadamente casi todos salimos al 100, excepto por un compañero que tenía la presión alta,-sería por la altura- y otro que tenía un minibloqueo en alguna parte de no se donde, en fin… Seguimos recogiendo gorras, toallas, playeras, vasos, y todo lo que los patrocinadores quisieran darnos, incluso algunos aprovechamos para degustar varias veces una rica cerveza sin alcohol, ah, por cierto, hubo muchas compras de tenis Adidas, quien era el patrocinador de esta fenomenal carrera. Tuve oportunidad de jugar unas competencias de bicicleta fija con Jesús, quien me ganó como por muchísimo.

 

Algo que me llama la atención, es que las empresas participantes en la expo, en 95% contratan gente de Sudamérica, no se si es mano de obra más barata o será que los mexicanos somos muy dados a admirar lo extranjero (No todos), ya que yo hubiera preferido ver a gente como nosotros.

 

En fin, regresamos al hotel y después de otro breve descanso nos trasladamos a comer a  la famosa Casa de los Azulejos, donde después de comer me dirigí a comprar mi runners en inglés, ya que no tengo muchas oportunidades de conseguirlo en Oaxaca.

 

En fin, ya de regreso al hotel, me dispuse a revisar mi uniforme de batalla, la bonita playera que nos consiguieron amablemente en Óptica América, mi número, colocar el chip en mis adistar, gel, barra y a repasar todo lo que tenía que hacer al siguiente día. Posteriormente, a ver un poco de olimpiadas, antes de dormir.

 

Por fin llegó el Día cero, así que a levantarse temprano, a eso de las 5:15 AM, me asomé a la calle y para mi sorpresa ya algunos kenianos se encontraban calentando!!; me dispuse a colocarme mis arreos y me dispuse a enfrentarme a mi destino por segunda vez. Salí del cuarto y me dirigí hacia la habitación de las chicas superpoderosas, quienes se encontraban comiendo pan tostado, granola, amaranto y miel, un desayuno riquísimo  para un gran día.

 

Llegamos a la Plancha y nos tomamos unas fotos del recuerdo, después cada quien fue tomando su rumbo y acomodándose cerca del corral que le correspondería. Llegué hasta el mío, que estaba adornado con globos blancos, fue agradable encontrar a un apreciable anciano de Oaxaca, quien junto con su pareja han sido un ejemplo de empeño y fortaleza; Sin darme cuenta, ya me encontraba sumergido en el mundo del maratón.

 

Mientras la ciudad nos regalaba una hermosa mañana fresca y un poco nublada, a eso de las siete le dimos la salida a las mujeres, entre muchos fuegos artificiales y algarabía.

 

Ya las mujeres fueron a alcanzar su meta, quedamos los varones, quienes mientras entrábamos a los corrales, escuchamos de parte de la banda de la policía del DF (Era banda de música eh), los hermosos acordes del Huapango, de Moncayo, con el que la adrenalina ya estaba llegando a tope, después con el increíble tema de Rocky la locura se apoderó de todos los corredores, pasamos después a escuchar las notas de nuestro Himno, mientras abrían los corrales, fue espectacular ir caminando hacia la salida mientras entonábamos el Himno; sobra decir que ya me encontraba eufórico por lo que estaba viviendo, el Jefe de Gobierno dio el balazo de salida y todos comenzamos a trotar a la velocidad que la estampida de corredores permitía, pasé al lado del Carnal Marcelo justo sobre la alfombra de salida. Esto ya había comenzado, me gustó y animó mucho escuchar la voz en off que decía “Apreciables corredores, mucha suerte, aquí los estaremos esperando, ánimo”.

 

Desde la salida traté de pegarme a Ricardo, sin embargo me fue difícil ya que empezó a rebasar corredores entre empujones y me fui quedando rezagado, todavía sobre Cinco de Mayo lo tenía como a 20 metros de distancia, sin embargo había muchísimos corredores…

 

La tensión inicial comenzó a pasar y el cuerpo comenzó a tomar su ritmo y pues sin darme cuenta pasé el km. 01, aún faltaba mucho por recorrer. Pasamos Garibaldi y unos bohemios nos gritaron “¡¡Vamos México, a demostrarle a esos Chinos de lo que somos capaces!!”, después un paso a desnivel donde muchísimos corredores aprovechan para hacer sus necesidades, por lo que el olor en este punto es insoportable.

 

Traté de seguir a mi ritmo planeado, ya completamente tranquilo y disfrutando el recorrido, tratando de no lastimar mi ya muy lacerado talón derecho, pasamos varias calles y conforme los kilómetros se acumulaban, mi dolor se iba volviendo sordo, es decir soportable hasta cierto punto. Me sentía increíble conforme iba rebasando corredores, a eso del kilómetro 8 comencé a alcanzar a algunas corredoras a quienes daba ánimos conforme las iba pasando.

 

Alrededor del Km. 10 alcancé a uno de esos personajes que se están volviendo comunes en las carreras, los llamados espíritus de Gatorade, unos seres disfrazados de verde desde los pies hasta la cabeza, para mi sorpresa se trataba de Alejandro, un viejo conocido de las carreras. Alejandro me acompañó alrededor de tres kilómetros y fuimos platicando y bromeando, él me comentó que Ricardo iba como dos minutos delante mío, pasamos por un puesto de hidratación y a consumir mi Gatorade y mi “Waterade” como decían los voluntarios. Lamentablemente, Alejandro tuvo que dejarme, ya que su trabajo es motivar al mayor número de corredores durante el recorrido, y digo lamentable por que al ir platicando y bromeando los metros iban pasando muy rápido.

 

Pasé el letrero con el Km 15, todo iba marchando muy bien,  había pasado un grupo de músicos con su bazucada, pasé la calle de Reforma, y me dí cuenta que ya me enfilaba hacia el Bosque de Chapultepec, lentamente los kilómetros iban acumulándose y comencé a sentir una molestia en la pantorrilla izquierda, resultado del miedo a apoyar mi talón derecho. Me llamó la atención en este punto un joven que iba corriendo con tenis de basket, pantalón de mezclilla ajustado y playera, por ratos aceleraba y se me adelantaba como 50 metros, pero después comenzaba a bajar su ritmo y lo rebasaba, así estuvimos un rato, hasta que finalmente me decidí y di un pequeño jalón y lo dejé atrás. Ya no me volvió a alcanzar

 

Al entrar al bosque comencé a sufrir en serio, ya que el adoquín lastimó demasiado mi talón, al punto que esta parte del recorrido lo hice trotando e incluso caminando por tramos, aprovechando incluso para hacer una parada técnica en algún punto del bosque (sorry); al llegar al puesto de abastecimiento paré totalmente y me dispuse a hidratarme como camello en desierto después de 100 días, con cuatro vasitos de gatorade, aunque claro, cada vasito tenía el equivalente a un minitrago, posteriormente, la dosis de agua para enjuagarme y refrescar mi cuerpo.

 

Al salir del bosque, ya iba rodando por el km. 23 al 24, había un puesto de esponjas del patrocinador, riquísimo pasarse la esponja húmeda por cara, cuello, brazos y piernas, quise guardarme la esponja, aunque no lo hice; no habían transcurrido dos  minutos y para mi sorpresa, allí había una zona de refresco, y para mi mayor sorpresa y alegría, aún tenía un fresco rocío que sentí como la gloria, en este punto recordé que un año antes no me tocó ningún puesto funcionando, ya que en todos el agua ya se había agotado. Considero un exceso el tener dos puestos similares tan contiguos.

 

En fin, mi sufrimiento se olvidaba por ratos y aceleraba el paso un poquito hasta el ritmo de 4:40 por kilómetro, aunque después de uno o dos minutos el dolor me hacía disminuir. Al pasar cerca del km. 25, escuché mi nombre; era una amiga que me tomó una foto y me dio ánimos para seguir…

 

Más adelante ví un mariachi que algo desentonado, pero con muchas ganas animaba a los corredores a ritmo de esa música bravía.

 

Ahora sabía que me esperaba lo más difícil de esta competencia, los kilómetros finales son los más duros y tenía que seguir adelante, la calle sobre la que rodaba es larga y se divisa la columna de corredores por delante; en este punto ya comencé a sentir algo de pesadez, pero el ánimo era mayor así que por ratos aceleraba y por ratos trotaba solamente, aprovechaba los pasos a desnivel para descansar un poquitito, tenía de compañero a un señor que por ratos me rebasaba y por ratos me le adelantaba, y pronto comenzamos a platicar un poquitín y a darnos ánimos; al llegar al km. 31 di vuelta para regresar hacia el centro, seguí con buen ánimo, comiendo dulces que la gente bien intencionada regala en estos eventos.

 

Este tramo, desde el km. 32 hasta aproximadamente el 37 es una calle recta que asciende lentamente, así que al igual que la anterior es impresionante ver la columna humana de locos que corren, de gente que tenemos algo en común, que nos gusta disfrutar de este sufrimiento dulce…

 

Ya me encontraba cansado así que aproveché a consumir pocos de refresco de cola que regalaban a orilla del camino, mi mente iba centrada ahora en terminar la carrera, poco a poco iba reduciendo la cuenta hasta el final, ya que a partir del 32, comencé mentalmente una cuenta regresiva a partir del 10, poco a poco fui reduciendo el conteo, ya me imaginaba lo que faltaba comparando con lo que corría cotidianamente. En el km. 38 un joven me regaló un poco de Lonol y me dio un masaje que me hizo sentir como nuevo, aunque me tardé como cuatro minutos en la minisesión… Así que ya sin pretextos me dispuse a dar el estirón final, aunque sabía que mi tiempo iba a andar por las cuatro horas, traté de terminar al 100% a pesar del talón.

 

En el km. 40 estaban repartiendo mitades de plátano, por supuesto que me detuve a devorarme uno completo, que me revivió de nuevo y me hizo regresar a la carrera con más ánimo, ya que faltaba poco. Al pasar cerca del Hemiciclo a Juárez, me dio alegría ver a muchos corredores que ya andaban con su medalla orgullosos, me hizo sentir importante y genial, ya que estaba muy cerca.

 

Al levantar la vista noté que ya solamente faltaban casi 200 metros, así que con una carrera ligera hice la última parte del recorrido y llegué triunfante a la meta, alcé los brazos y dí gracias a Dios por haberme dejado terminar la carrera sin incidentes.

 

Caminé hacia el área de recuperación donde me dieron frutas y un gatorade de a litro que devoré sin piedad, después pasé a recoger mi medalla y me dirigí a la salida, completamente agotado pero contentísimo por haber logrado mi meta este año…

 

Mientras caminaba hacia la salida de la competencia coincidí con algunos amigos de Oaxaca con quienes platicamos un ratito y nos felicitamos por haber logrado este sueño de nuevo…

 

 

Después de la carrera nos trasladamos a un samborns del centro a recuperar un poco de todo lo que se gastó en la carrera y a platicar nuestra experiencia, de allí al hotel y a sacar las cosas ya que la habitación venció a la 1:00 y el maratonbus salía a las 8:00 PM así que nos pasamos toda la tarde en el lobby del hotel.

 

El viaje de regreso no tuvo ninguna novedad, todos cansados, agradeciéndonos por haberlo logrado y deseando que la siguiente vez se organice mejor para que todo salga mejor…

 

Sé que el próximo año será diferente, voy a correr a fin de lograr una marca personal decente, se que no voy a fijarme mucho en mi entorno, voy a ir más concentrado en mis tiempos parciales, voy a seguir una estrategia agresiva, pero igual lo voy a disfrutar, mientras sigo con la riquísima cruda que me dejó esta carrera.

 

 

 

Rubén Toledo Rosado

Maratonista

 

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